El forrado avinagrado

El filme comienza con la clásica historia del millonario que está atrapado en su rutina laboral. Mansión, ex mujer, hermano malmandado… lo de siempre, aderezado por los feedback del suicidio de su padre, pero que no salva al mundo cual Bruce Wayne ni endulza sus martes apuntándose a un club de lectura.

 

Si bien lenta en los primeros compases, la cinta empieza a cobrar vida cuando el hermano malmandado le regala por su cumpleaños una tarjeta para que contacte con una agencia de experiencias. ¿Por qué lo llaman experiencias cuando quieren decir sexo?, piensa seguramente el protagonista, así que pese a un par de devaneos efectúa la llamada y va a la agencia a realizar unos tests para que su aventurilla sea mejor que las vacaciones en Marte de Desafío total.

 

Su gozo en un pozo. La agencia de experiencias le deniega la solicitud o eso dice la secretaria vía pre-smartphone. A todo esto de repente aparece en su mansión un cuerpo en el suelo, ¿papá?, no, payaso de It más enclenque, que da el pistoletazo de salida a la trama.

 

De repente la vida del forrado avinagrado se convierte en un desfile de actores secundarios que magistralmente aparecen sembrando la duda al espectador de, como dijeron Freddie Mercury y el niño de YouTube que vino del dentista: “Is this the real life?”.

 

Conatos de atracos, llaves que aparecen por doquier, musiquilla de intriga, la chica bonica que ya tardaba en aparecer… una vorágine de escenas bien deshilachadas atrapan la atención hasta ver cómo forrado avinagrado se transmuta en el pobre de la corte, que se rebaja hasta límites insospechados al pedirle prestado el coche a su ex.

 

Por supuesto acude a la Policía, que siempre es tonta salvo en los thrillers de cacos, la cual examina el edificio de la agencia de experiencias sin hallar prueba alguna (¡dónde está Grissom cuando se le necesita!). En fin, que con la pseudo ayuda de la chica bonica y pese a las obstrucciones del hermano malmandado el pobre de la corte acaba a las tantas desesperado en la terraza de un edificio con una pistola, hablando con el de la agencia de experiencias.

 

El experiencias le insiste en que no cometa la locura bla bla bla los que van a irrumpir en la terraza son el hermano malmandado y más invitados de la fiesta sorpresa bla bla bla, pero el pobre de la corte sigue en sus 12 del patíbulo y a la que se abre la puerta dispara directo al estómago del hermano malmandado, que iba feliz con una botella de champán.

 

Como no podía ser de otra manera, el ya de nuevo forrado avinagrado (todo era un montaje de la agencia de experiencias) no encuentra mejor modo de poner The End que lanzándose al vacío como Papá, cayendo muuuuuy leeeentaaaameeeeneeete, como la intro spoiler de Mad Men…

 

¡Pero oh sorpresa! Atraviesa una cristalera de las que usan en efectos especiales y cae justo en la equis de una lona de bomberos, en el salón donde le esperan los invitados. El forrado avinagrado, totalmente patidifuso, es ayudado por gendarmes de la agencia de experiencias, y es entonces cuando aparece el hermano malmandado para desearle “Happy birthday” con más tristeza que Bambi.

 

Por supuesto, todo acaba en escenita con la chica bonica.

 

Published in: on noviembre 9, 2017 at 8:36 pm  Dejar un comentario  

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