Crónicas de Browne (XXIV): Cómo hice mi Tesis Doctoral

CÓMO HICE MI TESIS DOCTORAL

 

Descargar tesis (PDF): ‘La importancia de la portada en las ventas del diario Marca’ (Jesús Marrone, 2010)

Quiero contar la parte no científica de mi estudio, es decir, todo lo que rodeó a su elaboración. Creo que puede ser interesante para ver la forma de trabajo que empleé, que no tiene por qué haber sido la más eficiente, pero puede dar ideas a futuros investigadores cuando tengan que acometer una investigación. De esta forma también se pueden ver las dificultades con que me topé y cómo las resolví o esquivé.

La idea de hacer esta pequeña memoria viene de un juego de ordenador llamado Aspar GP Master, con el que pasé muy buenos ratos en mi Amstrad CPC a finales de los 80. Lo peculiar de las instrucciones que acompañaban este videojuego era que los programadores de Dinamic habían incluido un capítulo titulado ‘Cómo se hizo Aspar G.P. Master’, en el que narraban todos los problemas técnicos que tuvieron para desarrollar el juego e incluso el “milagro” que acaeció cuando descubrieron que las motos controladas por el ordenador adelantaban sin haberlo programado:

«Mi suposición es que las motos tomarían posiciones en la primera curva y se mantendrían en ese orden hasta el final de la carrera. Fue enorme mi sorpresa cuando al poner de nuevo el programa en modo “demo” las motos se adelantaban unas a otras como si de una carrera de verdad se tratase. Todo el equipo vino corriendo a ver una espectacular carrera […]. Fue algo alucinante, todo el mundo contempla en el ordenador una carrera más emocionante que las de la televisión y me preguntaban que cómo lo había hecho, […]. Yo, con los ojos como platos, no podía dar crédito a lo que veía. Muy a menudo he dicho que programar vídeo-juegos es un poco ser como Dios: tú los creas y ellos se mueven solos y te sorprenden, pero nunca me había sorprendido como ahora. No había programado los adelantamientos […]. Tuve que ver dos o tres veces más una “demo” para convencerme de que ciertamente las motos adelantaban […]» (Se puede disfrutar de la historia completa en la zona inferior de esta página web: http://www.terra.es/personal2/obviamente/covers/aspar.htm).

Lo cierto que una vez que leí ese ‘Making of’ disfruté más del juego al saber cuánto había costado realizarlo. Por ello supongo que si alguien lee este apartado lo más probable es que también aprecie un poco más el esfuerzo que he empleado en terminar mi estudio. He creído oportuno incluir aspectos de mi vida personal puesto que es una parte que influye enormemente en el desarrollo de cualquier trabajo, aunque normalmente no se tiene en cuenta a la hora de presentar un estudio.


1)  La génesis

Una vez que acabé la carrera de Publicidad y RR. PP. empecé a trabajar como becario en algunas agencias de publicidad, unas pequeñas y otras muy grandes; incluso estuve unos meses en una copistería que curiosamente fue el sitio en donde más cobré. Como siempre me atrajo la idea de ser maestro hice el Curso de Adaptación Pedagógica (CAP) a distancia, y una vez terminado empecé a sopesar la idea de hacer el doctorado o de estudiar unas oposiciones, debido a las dificultades que tenía en encontrar un trabajo en publicidad que me permitiera vivir por mí mismo. Las oposiciones tenían el caramelo de ser un trabajo estable para el futuro, pero me negué en rotundo al considerar que teniendo talento para desarrollar un trabajo creativo debía arriesgarme a buscar un trabajo más acorde con mis aptitudes; ser profesor al menos me proporcionaría el reto de transmitir conocimientos a los alumnos según mis métodos. Empecé a informarme sobre el doctorado y contacté con un antiguo profesor de la Nebrija, Antonio Cobelo. Antonio me animó a doctorarme porque me auguraba un buen futuro: «Profesores de publicidad y que tengan experiencia laboral, los puedes contar con los dedos de la mano», fue más o menos lo que me dijo.

Como por entonces seguía de becario “me traje” a mis padres a Madrid para soliviantar mi economía. Seguí rumiando la idea de apuntarme a los cursos de doctorado pero lo veía un poco incompatible con mi trabajo, debido a las clases presenciales. Mi por entonces novia también veía con buenos ojos que enriqueciera mi currículum. Un buen día me desperté y me decidí a inscribirme.


2)  Los cursos de doctorado y el DEA

Cuando llegó la carta en la que se me comunicaba que aceptaban mi solicitud para cursar el doctorado en la Complutense, no sabía muy bien cómo demonios iba a poder asistir a clase, si bien esa duda se despejó pronto. Dejé el trabajo en que estaba porque aunque sí pagaban aceptablemente realmente no redactaba anuncios, que es lo mío. Me pasé de octubre del 2004 a mayo del 2005 en paro y no por no haber mandado tropecientos currículos y haber realizado una quincena de entrevistas. Ese tiempo en desempleo me permitió hacer 4 de los 5 cursos que me exigían. El quinto y definitivo lo realicé al siguiente año —¡por fin encontré otro trabajo!— los viernes por la tarde.

Entonces llegó el momento de decidir sobre qué hacer el DEA (mayo 2006). No hacía falta, yo ya tenía bastante claro de qué iba a tratar mi estudio y cómo lo iba a continuar en la tesis. No se me ocurrió mejor forma de mezclar el periodismo y la publicidad que comparar las portadas de Marca con los anuncio en prensa, idea que como ya he comentado anteriormente vino gracias a la primera plana de ‘Mi primo el de zumosol’. Lo único que faltaba era elegir un profesor que me dirigiera. Pensé inmediatamente en Pedro Paniagua por dos motivos. Primero porque había sido uno de los profesores que me había dado clase en el doctorado, precisamente de deporte, con lo cual era un especialista en el tema. Segundo porque me puso un cinco como nota final de clase. Me explico. Yo de deporte “ando sobrado” como quien dice, y por tanto en el curso de doctorado que impartía Pedro apenas me esforcé e hice lo justito en los trabajos, de ahí que ese aprobado fuera una calificación objetiva. Recuerdo que en otra clase que no tenía ni idea como fue la de ‘Redacción periodística para textos televisuales’ —impartida por Javier Mayoral— saqué buena nota porque me esforcé en aprender y en realizar los trabajos. Así que consideré que Pedro sería un buen acicate para que no me acomodara y que mi tesis fuera un estudio bastante completo. Tengo que decir que afortunadamente no me relajé en absoluto pues he disfrutado tanto realizando mi estudio, que mis ganas por continuarlo e incluir nuevas cosas han sido las que han posibilitado que lo haya concluido muy satisfactoriamente, a mi juicio.

Una vez redactada la tesina tocaba presentarla (junio 2007). Durante mi presentación para obtener el DEA no conseguí conectar mi portátil a la televisión de la sala, pero una compañera me prestó amablemente el suyo y se quedó a ver mi exposición (aunque la batería se agotó al rato y tuve que acabar mostrando los folios que tenía impresos por si acaso). Me sorprendieron las palabras de una de las profesoras evaluadoras, María Celia Forneas, que empezó su valoración diciendo: «Tengo que decirle que a mí no me gusta nada el fútbol» —yo seguía sonriendo pero para mis adentros pensaba que todo se iba al garete; Celia continuó—: «Pero tengo que decirle que he disfrutado mucho leyendo su trabajo porque ha sabido transmitir el mismo estilo de Marca». Yo estaba contento con mi trabajo pero me sorprendió que esa profesora que “odiaba” el fútbol hubiera leído con satisfacción mi estudio; la compañera que me prestó el portátil también me felicitó y lo cierto es que todo esto me animó para continuar mi estudio, viendo que aparte de gustarme a mí a los demás les parecía interesante.


3)  Doctorando

Una vez aprobado el DEA, yo pensaba que tenía más o menos un tercio de la tesis terminada; lo cierto es que hablando en número de páginas así se cumplió. La verdad es que me “olvidé” de la tesis durante unos meses, aunque más de la redacción que de la recolección de información. Empezaba el 2008 y estaba en el trabajo perfecto: pagaban bien, hacía lo que me gustaba y los compañeros eran amigos. De hecho yo suelo comentar las batallas de cubos de gomaespuma que hacíamos como botón de muestra de lo que se cocía en esa agencia; en resumen, me divertí casi más que en el Instituto. Pero como siempre suele suceder, todo lo bueno es efímero y cuando se fue el jefe que teníamos todo se fue a pique.

Retomé la redacción de los nuevos capítulos de la tesis, empecé el “sempiterno” análisis de las portadas del 2007 y lancé la encuesta a amigos y desconocidos. Me alegré mucho cuando a pesar de no haber obtenido todas las respuestas deseadas vi que muchos de mis contactos se habían esforzado en rellenarla. Para entonces estaba viendo la luz del túnel, era finales del 2008 y otra vez estaba en paro. Me dispuse a realizar el sprint final aprovechando la prestación social y cuando ya casi había llegado a la meta me surgió la idea de hacer un capítulo especial dedicado al poder de la portada, como colofón a la tesis.

Ya en el 2009, año presente, empecé a corregir, “recorregir”, “tricorregir”… hasta el aburrimiento y las erratas seguían apareciendo. Como quería meter todo lo posible en el documento también hice un índice onomástico, pues sé por experiencia que es muy útil para los investigadores cuando buscan algo muy particular dentro de un trabajo.

Y después de cuatro años de trabajo por fin llega el momento de defender mi estudio ante el tribunal. Espero tener suerte y conseguir el título de Doctor, pues como gritó Míchel tras su tercer gol ante Corea del Sur en Italia-90: ¡Me lo merezco!


4) Calificación final

El Tribunal de Doctorado me ha otorgado por unanimidad la máxima nota: Sobresaliente “Cum Laude” :)


5) El método de trabajo

Aquí resumo las técnicas que empleé para desarrollar mi trabajo, así algún futuro investigador puede sacar alguna idea. Como siempre lo primero al investigar algo es buscar información, qué se ha estudiado y qué se ha comentado sobre el tema en cuestión. Yo lo que hice fue revolver media biblioteca buscando toda la información sobre las portadas. Bajo consejo de mi madrina Isabel Ramírez Polo (Doctora y Médica), fui anotando todas las citas que extraía de los libros, sin saber si iba a usarlas o no, para ir teniendo una buena base documentada. Al principio empecé explorando en el buscador de la biblioteca online de la Complutense los libros referentes a mi tema; los sacaba y los estudiaba en casa. Luego me inventé un método más rápido y ágil para abarcar más información.

Me iba a la biblioteca, me ponía frente a una estantería y cogía todo libro susceptible de llevar algo que me interesase mirando el índice de cada libro; unos veinte en cada tacada, dependiendo del grosor. Las páginas que me interesaban para mi estudio las fotografiaba con una cámara digital (más adelante me compré un móvil LG viewty que tenía buena lente fotográfica y podía hacer las fotos con él). Cada tarde que echaba podía haber examinado medio centenar de libros; aquellos que parecían interesantes por poseer bastante información sí me los llevaba a casa para leerlos con detenimiento. Luego lo que hacía tranquilamente en mi habitación —cuando tenía tiempo— era abrir las imágenes y leerlas en la pantalla del ordenador, con un Word abierto al lado para ir anotando las citas correspondientes de cada libro. Con esto además tenía la información por duplicado, de forma que si me equivocaba en redactar una cita siempre podía acudir a la imagen sin tener que ir a la biblioteca. Yo creo que este sistema agiliza el trabajo mucho y se lo recomiendo a todo el mundo.

La búsqueda en internet fue muy importante, sobre todo variar las palabras de búsqueda para encontrar la información que quería. Algunos trucos de búsqueda son entrecomillar frases para que aparezcan de forma exacta en los resultados (por lo tanto aparecen los resultados exactos y no tropecientos mil), o poner un signo menos delante de alguna palabra para eliminarla de los resultados; (por ejemplo, poner en Google Ronaldo -Cristiano hace que salgan resultados sólo de Ronaldo, evitando los de Cristiano Ronaldo).

En cuanto al Word, permite realizar los índices temáticos y onomásticos (aunque estos últimos son un poco tediosos de hacer). Además cuenta con atajos de teclado que agilizan la redacción de los textos, como presionar control y una tecla de dirección para ir palabra a palabra (y si se hace junto con mayúsculas se selecciona texto palabra a palabra) o presionar control más la rueda del ratón para variar el zoom de la página. En Excel conseguí pasar los tantos por ciento de los gráficos circulares a gráficos en barra poniendo unos paréntesis.

Yo creo que sobre todo se necesitan cinco cosas para llevar a buen puerto una investigación: ganas, organización, atención, perseverancia y memoria. Claro está que dependiendo qué se quiera investigar se necesitarán más medios, tiempo y dinero, pero parto del supuesto que el investigador ya sabe qué va a estudiar y que ese estudio es realizable:

  • Tener ganas: tu estudio debe ser motivador para ti, si no, mal vamos. Dale muchas vueltas a qué puedes estudiar. Pregunta a la gente (experta o no), busca información, lee, escucha y sobre todo fíjate en lo que lees. La inspiración o el dato que buscas puede estar en cualquier medio de comunicación.
  • Ser organizado: en el DVD que acompaña esta tesis se puede ver cómo organicé mis carpetas. Esto sirve fundamentalmente para localizar fácilmente archivos o esa información que has puesto y luego no te acuerdas por qué lo hiciste. Es importante nombrar bien los ficheros para localizarlos con el buscador de Windows si no recuerdas dónde lo colocaste.
  • Prestar atención: esto es fundamental. Como he dicho hay que leer y fijarse en lo que se lee porque muchas veces se relacionan conceptos o autores que a primera vista parecían inconexos.
  • Perseverancia: sin prisa pero sin pausa. Establecerse un plan de trabajo aunque sea mental y cumplirlo, sin forzarse en exceso. Yo mismo estuve unos meses sin “pegar ni golpe” con mi tesis y otras semanas le dediqué más de 10 horas diarias.
  • Memoria: todo el mundo la tiene. Como dice mi padre cuando mi madre comenta que tiene mala memoria: «Pregúntale a tu madre qué vestido llevaba Miren en tu comunión». Es decir, nos acordamos de lo que queremos. Esto está hilado con lo de prestar atención, pues recordar los autores y conceptos que estás manejando en tu estudio viene muy bien para sacar ideas nuevas de cualquier texto que leas.

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